Hace
años, poca gente podría pensar que el sector turístico y mas específicamente el
hotelero, pudiese no solo estar a favor sino defender la conservación del medio
natural o las áreas o espacios protegidos, pero ya han leído esta ultima noticia sobre hoteleros del parque nacional
de los Picos de Europa (España), que no quieren quedarse fuera del mismo,
porque tienen claro las desventajas que ello supone.
Durante
estos últimos años, hay muchas noticias, de “buenas intenciones” de grandes
resorts de sol y playa, cadenas hoteleras, y similares, que ondean su bandera
mas verde, comprometiéndose con las buenas prácticas ambientales o declarando
su adhesión al turismo sostenible y por tanto respetando los ejes sociales,
ambientales y económicos de sus actuaciones, pero sabemos que muchos de estos
son justificantes para poder obtener una marca o certificación (green washing) y otros que realmente
tratan de hacer lo mejor posible para llevar esa línea de desarrollo y gestión,
especialmente las microempresas turísticas.
¿Es
esta apuesta, por la conservación del entorno, un valor añadido del producto y
negocio turístico? O ¿Debería ser una norma y parte del código ético turístico?
Lo
cierto es que existe, desde hace un tiempo, bastante interés por poderse
instalar dentro de las fronteras de las áreas naturales protegidas, ya sean
parques nacionales, naturales, reservas biológicas y en general cualquier área
protegida, que pueda valer como bandera o reclamo turístico y si no recuerden
el programa europeo de banderas Azules (Símbolo de calidad ambiental-turística
de playas) o la reciente legislación de prohibición de infraestructuras
turístico-hoteleras en las áreas protegidas de Colombia (Sistema de Parques
Naturales Nacionales), donde se manifestó la lucha del movimiento ecologista
con los sectores de inversores hoteleros en el país, con una balanza claramente
escorada hacia los primeros.
Pero,
el empresariado turístico, que apuesta por la naturaleza y ruralidad, lo hace
por convicción, compromiso ético, supervivencia en su territorio, subvenciones
o ayudas públicas y privadas, o porque es realmente un negocio rentable, como
algunos afirman?.
Seguramente
aquellos que tienen su negocio, saben muy bien de que les hablo, porque muchas
zonas rurales, que venden su ruralidad, naturaleza, aventura, etc. tienen
grandes dificultades en alcanzar una ocupación media anual, que les permita
decir que son empresarialmente rentables. Es decir que al menos tengan ocupadas
182 noches al año, cuando se sabe que la media anual, ronda entre las 70 y 120
noches y claro no siempre con una ocupación máxima de todas sus habitaciones.
Entonces
alguien puede preguntarse, ¿Porqué invertir tiempo, esfuerzo, dinero, etc. en
un negocio que no tiene el retorno esperado?
Hace
tiempo, ya les comentaba sobre la importancia de identificar la rentabilidad
emocional, factor que ayuda comprender la supervivencia empresarial, con esas
tasas tan bajas de ocupación, en especial si se compara con el turismo urbano y
de playa, cuya ocupación siempre es superior al 50 % anual, es decir 182 noches,
como mínimo al año.
Si
bien es cierto que la actividad turística, puede y debe generar desarrollo
local, ya que es un principio político por lo que se ha apoyado este sector en
diferentes partes del mundo, también es cierto, que eso no es posible, si no se
genera rentabilidad para sus empresarios.
La naturaleza debe jugar
un rol clave, como componente emocional esencial en la rentabilidad
Y
si bien existen negocios de emprendedores que han logrado ser competitivos,
bien por su localización estratégica, bien, por su buen-hacer, existe un número grande que hace que la media sea tan
baja.
Por
tanto, retomando el principio de este artículo, la naturaleza debe ser o jugar
un rol clave, como componente emocional esencial en la rentabilidad empresarial
de la empresa.
Y
la naturaleza, la interpreto en todas sus formas o manifestaciones posibles,
incluyendo el sentido de pertenencia al territorio.
O
como lo ven Vds?
Un
cordial saludo
Arturo
Crosby
Editor
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