¡Buenos días! Por aquí,
luce un sol esplendido con un cielo azul intenso, típico del invierno, y por
tanto con su correspondiente frio, pero las noticias de esta semana, calientan
los pensamientos, haciéndonos preguntar qué está pasando de repente en el turismo
rural y de naturaleza, en España.
Si uno leyese muchas de las
noticias, que también recogemos en nuestra publicación
Naturalae, parece que el turismo se está reorientando del tradicional sol y
playa al turismo de naturaleza.
Parece incluso que se ha
descubierto (Febrero del año 2014) que la naturaleza, es un valor clave en el
diseño de producto y promoción del turismo rural, aunque se confunde con el
segmento del ecoturismo, pero no es tan grave, ¿verdad?
Ayer estuve en una
conferencia de prensa donde se presentaba FIO, la feria
internacional de turismo ornitológico, en el parque nacional de Monfragüe,
donde no se escatimo en posicionar el territorio español y el de Extremadura,
como los sitios de mayor biodiversidad de Europa y mas en el tema de aves,
compitiendo en número de especies autóctonas y endémicas, como si fuese a veces
una carrera el que ganara quien mas especies raras tenga.
No obstante, me gusto
escuchar algunos datos -cualitativos obviamente- donde se hablo del segmento
(supersegmento) del ecoturismo, y dentro de este, del turismo ornitológico y
haciendo la hipersegmentacion, pues se señala el turismo para ornitólogos aficionados
(llamémoslo científico o mas bien coleccionista), pero se dejo claro que este
ultimo seria el 10%, del total del segmento, que podría equivaler a un 15 % del
turismo de naturaleza, como mercado turístico.
Es curioso o me sorprende todavía
que en esos datos se sobrevalore un hipersegmento, sobre el resto del turismo de
naturaleza, salvo por su facilidad de avistamiento (a veces) que dependerá de
lo que el turista quiera invertir en tiempo y dinero.
Lo cierto es que el
turismo de naturaleza tiene un desarrollo de producto y experiencia de un 2 o 3
sobre 10, en una escala de
potencialidad, pero mas aun, mi preocupación es la fragilidad o vulnerabilidad
del recurso natural. Algo que todavía no se sabe manejar adecuadamente, ya que
hablamos de un mercado potencial muy grande y una oferta global poco preparada,
al menos como destinos.
También, me ha llamado la atención
que esta semana, se hable y hablara bastante sobre la correlación y valor
añadido de la naturaleza, como parte de
la oferta turística rural, como se aprecia en el V
Congreso de Turismo Rural de Navarra, en el que el ecoturismo y turismo de naturaleza,
ocupa el puesto de honor o como según leo hoy, el recién sacado Plan
Integral del Turismo Rural 2014, del Gobierno de España, en el que sin
duda, el tema de turismo de naturaleza y ecoturismo, se le da un gran
protagonismo y se le correlaciona directamente con el turismo rural.
No me atrevo a criticarlo,
porque todavía no me ha llegado a mis manos, pero si es cierto afirmar, que
este descubrimiento necesario, llega con años o más de una década de retraso.
Aunque admito, que este
repentino interés del sector turístico por la naturaleza y las áreas naturales
protegidas, me hace pensar que se persigue un cambio en las normativas, para
hacerlas mas asequibles a negocios basados en el medio natural, por empresarios
que puede no estén tan concienciados del autentico valor del Patrimonio
Natural.
Lo cierto es, que este
tema de naturaleza y turismo, se está moviendo fuerte y rápido y convendría analizar
bien los modelos de gestión, para lograr un desarrollo sostenible y
competitivo.
Aguardo su reacción y
comentarios.
Un Cordial saludo,
Arturo Crosby
Editor